He de reconocer que no conocía ni había escuchado nunca antes hablar de las Comunidades de Aprendizaje.
Lo que sí es cierto es que después de ver las características que tienen, pues las tenemos más presentes en nuestras vidas de lo que podamos pensar, ya que la idea de la que parte es que un grupo de personas dediquen sus esfuerzos hacia un bien común, que no es otro que aprender.
El hecho de acudir a la palabra Comunidad ya implica que no va a haber nadie que dirija. Todos sus participantes son eso precisamente: partícipes directos de la construcción colaborativa de algo.
Si esto lo trasladamos al plano actual, nos encontramos que estas comunidades son esos lugares donde podemos compartir ideas, herramientas, modelos... lo cual da una dimensión infinita de comunas de trabajo cooperativo.
Pero, ¿cuál es el problema real de llevar este tipo de soluciones a nuestros centros educativos? Pues que en muchos de ellos no podremos utilizar este tipo de aprendizaje por lo limitados que están de recursos. Sin ir más lejos, en mi Centro tenemos 3 Mb para poder navegar. Si quiero intentar poner esto en marcha para buscar información, o simplemente para compartir alguna herramienta, saturo la "banda ancha" al colegio.
Pero en otro plano más general no puedo estar más de acuerdo en que es un método muy dinámico de aprendizaje, basado en la opinión entre iguales, y donde la experiencia no es del todo imprescindible, con lo cual se elimina la figura del líder en pos del trabajo en grupo y el beneficio común.
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